MIÉRCOLES RANDOM #1

HEY HEY HEY!!

Ya tenía ganas de daros mi opinión en algo más alejado de los libros (alejado a medias supongo).

Esta sección va a ser un poco para hablar de todos, porque no solo soy una rata de biblioteca devora libros, también devoro series, canciones y cualquier cosa a la que me vuelva adicta. A parte, los ships dirigen mi vida mucho más de lo que me gustaría aceptar, así que creo que ir hablando de todos esos temas a mitad de semana, con toda la calma del mundo y a una hora un poco más pasable es una gran opción.

Para inaugurar esta sección he decidido hablaros, y en cierta manera, recomendaros mis últimas obsesiones. Habrá días que caiga algún que otro libro, y otros que no, y este tipo de entrada, posiblemente variará dependiendo de lo mucho que cambien mis obsesiones o de si tengo algunos favoritos nuevos.

Para empezar con mis obsesiones nuevas; un libro, o una saga. Valeria, de Elípicmonkeycollagesabet Benavent (que por cierto, es Gandiense, como yo!!). En realidad todo es culpa de unas amigas mías (gracias Marta y Rita, os amo con todo el corazón), que son casi tan obsesas de las cosas como yo. Y un día, como no podía seguir avanzando con el libro que estamos moviendo en nuestro pequeño club de lectura, me enganché al primero, en los zapatos de Valeria. Y ahora aquí estoy, como una loca enamorada de Victor por encima de todas las cosas y deseando tener mucho más tiempo del que realmente tengo para poder leer toda la saga del tirón sin dejar de lado mis otras lecturas.

Para continuar, os diré que yo no se vivir sin música; podéis preguntarle a mi madre que me aguanta todos los días móvil arriba, tablet abajo, portátil en el salón, absolutamente siempre conectada a Spotify, o a la radio, o a lo que buenamente pueda. Por un lado, os confesaré la canción que se me ha pegado, que es en cierta manera un guilty pleasure, Love Yourself, si, de Justin Bieber. YO escuchando a Bieber, fanférrima de los Jonas Brothers y que perdió parte de su alma el otro día descubriendo que ya han pasado 8 AÑOS, desde Camp Rock. Me juré que nunca me gustaría nada que hiciese este chaval, ERROR, nunca digáis de este agua no beberé o este cantante para mi no es potable. El karma nos odia a todos un poco.
13717-3Y por otro lado, mi gran obsesión musical del momento, de la que no me voy a arrepentir en la vida, HAMILTON, el musical. Si no me paso todo el día enganchada a ese Soundtrack, no soy yo. Es más, ahora, estoy escribiendo esto con Guns and Ships sonando de fondo, y no podéis ni imaginaros el chute de energía que es (como todo el musical entero). Como todavía no me he vuelto millonaria, no podré ir a verlo a Broadway, peeero, me conformo con las imágenes en mi cabeza. No quiero ni imaginarme el día que consiga verlo, aunque mi amado Lin-Manuel Miranda no sea el Alexander Hamilton de ese momento. ESE día, muero. Y moriría feliz. MUY FELIZ. Para los que no sepáis que es Hamilton, se trata de un musical en versión rap sobre uno de los padres fundadores de América y su historia, Alexander Hamilton (sí, sale en los billetes de 10). En un primer momento puede no sonar de lo más interesante, pero toda la historia es fascinante, lo prometo.

Saltando a la “televisión”, me gustaría mencionar una serie que aunque no he empezado ahora, me parece digna de mención porque vi la última temporada y me enamoré todavía más de Rae. my_mad_fat_diary_tv_series-226520704-large

My Mad Fat Diary. 
Es de esas historias que se ha llevado una parte de mi tremenda, que me ha ayudado a crecer conmigo misma en cierta manera, también he aprendido muchas cosas que no pretendía entender en un principio, y me he sentido mucho más identificada de lo que esperaba, aún 3 años después de empezar a verla. Altamente recomendada de verdad!!

Y por último, ya que la cosa va de obsesiones, os hablaré del juego al que me he enganchado sin poder evitarlo, ni quererlo, para qué mentir. Mekorama. screen-shot-2016-03-23-at-10-50-14-780x438Desde siempre me han gustado esos juegos de puzzles con niveles en los que tienes que ir pensando un poco para conseguir el propósito del juego. En este caso, nuestro simpático amigo robotito, que es amarillo (véase mi color favorito), se guía hasta llegar al punto rojo. Hay partes móviles y cambiantes. Personalmente, no creo que sea un juego del que uno pueda cansarse nunca, los niveles van cambiando y aumentando la dificultad; además, se pueden recopilar nuevos niveles creados por la comunidad, y también uno puede crearlos (yo aún no me he aventurado a tanto).

A ver que os parecen mis pequeñas obsesiones!!! Y si, estas entradas van a ir sin cabecera porque la pereza chicos, la pereza.

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